El Atlético de Madrid protagonizó una nueva decepción tras caer eliminado en la Copa de la UEFA ante el Bolton Wanderers, un equipo ramplón que rentabilizó al máximo la ventaja mínima obtenida en Inglaterra. Los rojiblancos se estrellaron ante la muralla construída por Gary Megson en un Calderón que en lugar de goles vio incidentes en las gradas. Sin Agüero, Raúl García y Simao, los malos augurios se terminaron cumpliendo. Forlán desempeñó el papel de llanero solitario y todos los disparos atléticos fueron al aire.
El Bolton colocó el autobús desde el primer minuto y sólo se dignó a salir a saludar en el once, cuando Gianakkopoulos manchó los guantes impolutos de Abbiati con un disparo que se marchó a córner. Nada más se supo del meta italiano hasta su aparición surrealista en los minutos finales en busca de un gol salvador. Tenía tiempo el Atlético para darle la vuelta a la eliminatoria pero le escaseaba el fútbol y las ideas en ataque.
La táctica del embudo inglés anuló a un Atlético que buscaba el primero por erosión. Las mejores ocasiones fueron para Maxi, con un disparo que se estrelló en la cara de Cahill, de Forlán, que remató mal de cabeza un buen centro de Antonio López, y de Luis García, que la mandó a las nubes en el segundo palo tras una internada de Forlán. La creación en el centro del campo era inexistente, con Cléber Santana desaparecido y Jurado muy desacertado. En las bandas, las noticias no eran mejores. Luis García tuvo una noche nefasta y Maxi Rodríguez no es el que era. Tampoco Reyes, que sigue siendo intrascendente en cada partido que juega.
Centros al vacío y remates a la grada
La segunda parte resultó desesperante para el Atlético, empeñado en colgar balones desde todas las zonas del campo ante una zaga especialista en el juego aéreo. Todos los centros y todos lo saques de esquina se toparon con una cabeza inglesa en el camino. El otro recurso rojiblanco para llegar al gol tampoco creo peligro a Jaskelainen, que vio como pasaban por encima de su cabeza todos los disparos lejanos. La entrada de Mista y De las Cuevas no cambió nada, como cabía de esperar. Tampoco las de Diouf e Iván Campo, que se sumaron a la barricada programada por su técnico.
Los minutos se fueron consumiendo y el Atlético empezó a asimilar la eliminación. Tampoco encontraron ayuda los rojiblancos en el colegiado polaco, a quien reclamaron penalti por manos de Samuel dentro del área en un centro de Forlán en los minutos finales. En la primera parte, una caída del uruguayo dentro del área también fue protestada con razón. En el descuento, el peligro lo llevó Abbiati. El italiano subió a rematar a lo ‘Palop’ en dos ocasiones sin que sonase la flauta. Al final, lo único que se oyeron fueron los lamentos de un Atlético impotente. El nudo de la corbata de Aguirre empieza a apretarle.
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