Seis años después, el Zaragoza regresa al infierno de Segunda, tras firmar una malísima temporada que se recordará como uno de los mayores fracasos de su historia. Y es que el equipo que ayer consumó el descenso en Mallorca apuntaba a la Champions a principios de temporada por la inversión realizada, pero no respondió a las expectativas.
La plantilla maña lo sabía y, aunque se aferró al milagro de la última jornada, al final sufrió en sus carnes el peor castigo. Las lágrimas de Zapater, Oliveira o Paredes, entre otros, nada más terminar el partido lo decían todo, pero no fueron consuelo para una afición que ha acompañado a su equipo durante su agonía. Para mostrar su disgusto, cerca de treinta seguidores que habían viajado a Palma esperaron en el aeropuerto al equipo y a su llegada les lanzaron botellas, que golpearon el autocar, e insultaron a los jugadores. La situación no pasó a mayores porque la policía nacional tuvo que actuar para solucionar el problema.


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